Transtornos y Simbolismo en el Aparato Locomotor – II

Transtornos y Simbolismo en el Aparato Locomotor – II

2018-06-03T15:11:58+00:00

Todo está interrelacionado

Cuando una persona decide introducir cambios en su alimentación con el objetivo de sentirse mejor, influirá también en el nivel de su energía y de su conciencia.

Los trastornos

Si elige trabajar con su respiración o recibir un tratamiento energético, esto también repercutirá en su manera de alimentarse. Incluso sin darse cuenta, esta persona optará por una alimentación más sana y elevará su conciencia.

triangulo del pensamiento

La persona que elige trabajar con su conciencia, estará modificando sus frecuencias vibratorias y, por lo tanto, provocando una transformación de la materia. Esto la llevará automáticamente a realizar cambios, tanto relacionados con su alimentación como con los lugares que frecuenta y, en general, con su propia vida.

Lo que cuenta es elevar la conciencia para dejar de sufrir manifestaciones desagradables (malestares, enfermedades, etc.). Lo que se pretende principalmente es responsabilizarnos de nuestra vida, ser felices y gozar de buena salud.

El origen de la enfermedad

Desde la perspectiva del simbolismo, cuando se manifiesta la enfermedad, la persona afectada se sorprende mucho, pues no ha habido ningún acontecimiento importante que pudiera desencadenar un shock emocional. La mayoría de la veces se trata más bien de un desbordamiento. Es la gota que colma el vaso.

sin salida

Cuando una persona se altera a causa de una emoción intensa, ésta puede dar lugar a un fuerte desequilibrio en su organismo. Si se mata, reprime o guarda una emoción, antes o después terminará por manifestarse. Pero si se maneja adecuadamente, es decir que la persona acepta la situación, comprende lo que tenía que enseñarle y saca una conclusión favorable o, aún más, si encuentra la solución que la libera de su estrés, el desequilibrio cesa.

La enfermedad puede ser:

  • una excusa para dejar una actividad o un trabajo que ya no se quiere hacer o para expresar un «no» que nos sentimos incapaces de pronunciar por miedo a que no nos quieran o a que nos rechacen

  • una ocasión para huir de una situación en la que no se encuentra ninguna salida
  • un medio para llamar la atención de las personas que amamos
  • un mecanismo de supervivencia relacionado con un dolor de vivir
  • un medio de culpabilizar a la persona a la que responsabilizamos de nuestro sufrimiento
  • una forma de expresar una renuncia

Para entender lo que queremos decir cuando debemos ir más allá de los síntomas lo ilustraremos con dos analogías.

Supongamos que un día nos aparece un charco de agua en la cocina. Llamamos entonces al fontanero para que averigüe de dónde viene y ponga remedio a esa fuga de agua. ¿Qué pensaríamos si sólo se dedicara a pintar el techo con algún tipo de pintura aislante o simplemente a secar el charco del suelo? Sin dudarlo “menudo chapuzas”.

Transtornos y Simbolismo en el Aparato Locomotor - II

Imaginemos que vamos en el coche y de pronto se enciende el piloto del aceite. Lo llevamos al mecánico y en lugar de ver los motivos por los que se ha encendido, se dedica simplemente a desconectar la lucecita del salpicaderor.

Pues esto es exactamente lo que nos pasa la mayoría de las veces. Nos dedicamos a aplacar los síntomas pero somos incapaces de escuchar lo que el cuerpo realmente nos quiere decir.