Transtornos y Simbolismo en el Aparato Locomotor – I

Transtornos y Simbolismo en el Aparato Locomotor – I

2018-06-03T15:46:53+00:00

A veces de pronto percibimos un dolor que nos aparece en determinada parte del cuerpo sin que haya habido previamente un golpe o traumatismo o alguna acción repetitiva que haya podido ser determinante. Es entonces cuando deberemos plantearnos cuál es el motivo de dicho dolor precisamente en ese momento y en ese lugar. Según la medicina tradicional china, una emoción puede afectar a un órgano reflejando a su vez el dolor en otra parte, avisando de esta forma de un desequilibrio.

la enfermedad

Las técnicas manuales nos pueden aliviar los síntomas por algún tiempo, pero si no atacamos las verdaderas causas del problema nada quedará resuelto. Es en ese instante cuando tendremos que indagar que otras situaciones relevantes ocurrieron en nuestra vida por esas fechas y hacernos conscientes de la posible relación entre la emoción y el punto de dolor.

La enfermedad es un estado que indica que el individuo, en su consciencia, ha dejado de estar en orden y armonía. Esta pérdida de equilibrio interno se manifiesta en el cuerpo en forma de síntoma. El síntoma obliga a estar pendientes de él. El síntoma nos señala que nosotros, como individuo, como seres dotados de alma, estamos enfermos, es decir, que hemos perdido el equilibrio de las fuerzas del alma. El síntoma nos informa de que algo falla. Denota un defecto, una falta. La consciencia ha reparado en que, para estar sanos, nos falta algo.

Cuando el individuo comprende la diferencia entre enfermedad y síntoma, su actitud básica y su relación con la enfermedad se modifican rápidamente. Ya no considera al síntoma como su gran enemigo sino a un aliado que puede ayudarle a encontrar lo que le falta y así vencer a la enfermedad. Será como el maestro que nos ayude a atender nuestro desarrollo y conocimiento.

Somos responsables de nuestra salud y felicidad

Asumir la responsabilidad de lo que se vive es reconocer y aceptar que tanto nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y actitudes como las lecciones que tenemos que aprender en nuestra evolución han dado lugar a las situaciones agradables o desagradables que hemos encontrado en nuestra vida y a las dificultades o felicidad que hemos conseguido. Hemos de reconocer que somos los creadores de lo que vivimos y no podemos escapar de las consecuencias de lo que hemos elegido decir, hacer o creer.

creadores

Frecuencias Vibratorias

Cada pensamiento, cada sentimiento, cada emoción que tenemos vibran a una determinada frecuencia (podemos comparar nuestro cerebro con una radio que capta lo que difunde la emisora que sintonizamos al elegir la frecuencia). Enfermar, sentirse desgraciado o encontrarse en una situación desagradable es el resultado de sintonizarte con determinada frecuencia. Sólo tenemos que cambiar de una frecuencia negativa a otra positiva para mejorar la situación. Recordemos que somos libres de sintonizar con una u otra frecuencia.

Frecuencias Vibratorias

La curación es cambiar de la cadena «falta de armonía y desequilibrio» a la cadena «armonía y equilibrio». Debemos intentar comprender las razones de ese desequilibrio y la lección que debemos asimilar y pasar inmediatamente a la acción para recuperar la armonía.

Una enfermedad puede tener causas muy diferentes y una misma causa puede provocar manifestaciones distintas.

El sistema neurovegetativo posee dos grandes circuitos: el simpático y el parasimpático.

  • El simpático estimula todo lo que está biológicamente previsto para mantenernos en un estado de alerta y de potencial combatividad. Es el que asume las funciones automáticas durante los períodos en que estamos despiertos y dedicados a nuestras ocupaciones. También es el que interviene en las situaciones estresantes.

  • El parasimpático estimula nuestras funciones de descanso y de recuperación. Por consiguiente, predomina en nuestro período de sueño.

sistema nervioso

Si uno de estos dos sistemas trabaja en exceso lo hará en detrimento del otro. Por ejemplo, una sobrecarga en el simpático puede provocar estrés (insomnio, pérdida de peso, pérdida de apetito, aumento de la tensión arterial o nerviosismo.) Por el contrario, si cuando estamos despiertos predomina el circuito parasimpático, el sistema nervioso se conecta con una frecuencia más apta para la recuperación, provocando cansancio, falta de energía, necesidad de descansar o dormir, mayor necesidad de comer, mejor circulación sanguínea que puede bajar la tensión arterial si ésta era demasiada elevada, lágrimas, etc.